Me bañó en mil caricias. Me secó a besos. Me arropó entre sus pechos
y mi cuerpo se erizó.
Sus pezones eran duros como el hielo, templados como mis nervios, palpitantes y arrugados, deseosos y llenos de misterios.
Mi boca no se contuvo, mis labios se humedecieron, mi lengua los desafió...
...Te comería a versos.
...Para esa flor que nació entre los escombros de mi vida...