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lunes, 27 de febrero de 2017

Me bañó en mil caricias. Me secó a besos. Me arropó entre sus pechos
y mi cuerpo se erizó.
Sus pezones eran duros como el hielo, templados como mis nervios, palpitantes y arrugados,  deseosos y llenos de misterios.
Mi boca no se contuvo, mis labios se humedecieron, mi lengua los desafió...
                               ...Te comería a versos.

...Para esa flor que nació entre los escombros de mi vida...