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martes, 31 de marzo de 2020

EL CONSTANTE Y CONTINUO ZAPATEO DE LA 360


Salí con el único objetivo de llegar y cuando llegué mi único objetivo era mejorar el próximo año lo que había hecho este. Cosas de piraos, como diría mi buen amigo Víctor. El planteamiento era claro, acompañar a Víctor, intentar hacer todo el recorrido juntos y cruzar la meta, pero claro, no todo sale como uno piensa.


Roque Nublo, Km 0

La crueldad de la Trans consistía en llevarte en guagua hasta el Roque Nublo, eso equivale a dormir muchas horas menos, pegarte un madrugón y por si fuera poco, subir caminando hasta el Nublo para calentar.
En la salida fueron todos saludos y reencuentro con viejas caras conocidas y grandes amigos. Marcos y Mónica hicieron noche en la cumbre para ver la salida y seguir la carrera durante el día (la familia siempre está por ahí).



Salida rápida y espectacular desde la base y cuando va a empezar la primera bajada técnica me encuentro con Bruno, y claro, hay gente a la que no veo desde hace tiempo y me paro a saludar. La bajada hasta el cruce de asfalto se hace rápida, aunque Víctor y yo nos situamos en los últimos puestos para ver como latía la carrera.

Como vamos sobraos (es sarcasmo, que nadie se lo crea) nos permitimos el lujo de equivocarnos en un cruce y hacer dos kilómetros de más. Al llegar a la bajada a Soria me doy cuenta que mis casi cuatro litros de agua han mermado misteriosamente y todavía me queda lo peor para llegar a Mogán.

Llego al fondo del barranco de Soria en modo Cinemascope, deshidratado, con la vista perdida y la oscuridad cerniéndose sobre mi cerebro. Víctor para a mojarse la cabeza en un charco de agua y yo apoyo el culo en una piedra mientras voy oyendo voces lejanas y murmullos entre la penumbra de este solajero acosador. 

Me devuelve a la realidad un nombre en un dorsal. Bárbara ¿Américana? No … Joder, como puede estar mi cabeza diciendo estas tonterías en un momento como este. El vamos Jero de Víctor Luis me espabila y comenzamos el ascenso a Chira. Las piernas responden y subo como puedo detrás de él. 





Llegamos a los altos de Chira y allí están Marcos y Mónica animando, les cuento como voy y en la bajada al muro de la presa paramos a comer algo.



Después de cruzar el embalse se baja a la derecha por el canal a un barranco sin sentido y con todas las piedras fuera de lugar, sí, fuera de lugar, es como si a alguien se le cayera un paquete de roscas y se quedaran todas desperdigadas.

El camino se pega al lado derecho del risco, camino, eso es por decir algo, porque es una barranquera de tuneras piedras y malezas en las que el GPS dice que hay que pasar por aquí o por allí. A media barranquera mi cuerpo entra en modo “que malito estoy” y empieza la vomitona, la primera fue discreta, pero la segunda sacó de dentro de mí lo que no sabía que tenía, parecía el león de la Metro Goldwin Mayer rugiendo, y claro, como soy tan especial, vienen los calambres por músculos de mi cuerpo que desconocía y en vez de un corredor me parecía a Willian Dafoe en la escena de Platoon en la que recibe los disparos en aquel claro de la jungla. Pasa un corredor de negro, si no me equivoco llevaba un chaque de triatlón y se preocupa por mí. Le digo que siga y después grito a Víctor para que no me espere.

En resumen, bajo como puedo, amargaito, sin fuerzas y donde termina el camino y empieza la pista de tierra me acuesto en el suelo y pongo las piernas en alto. Teléfono móvil... llamando… y llorona a Cris, me bebo las lágrimas tirado en el suelo, tanto tiempo sacrificándome para estar aquí y caigo en el kilómetro 25. 
Levanto después de la llamada psicológica y continuo caminando. El zigzagueo de la pista se hace interminable y el mío también ya que voy como los borrachos. En una curva del camino veo un portal grande con sombra y me tumbo boca arriba…mi mente empieza a soñar…
...abro los ojos y veo pasar a la filipina, yo pensaba que estaría delante con la élite, más atrás veo que viene una pareja y el que viene de celeste es Marañón. No sé cuánto tiempo ha pasado, así que me pongo a caminar después de que me adelanten todos y me espabilo poco a poco. En el fondo del barranco alguien me da un poco de coca cola (yo no he dicho que fuera gente de Lanzarote a la que le estoy agradecida). Empieza la subida de asfalto, un coche toca la pita y al mirar veo a mi equipo de rescate, Cris y ese que dice que es mi hijo que vinieron rápidamente después de mi llorona. Cambio el chip y me vengo arriba, el mal cuerpo ya ha pasado así que ahora toca empezar de cero otra vez.

La subida a Cortadores la hago dejando gente atrás, en un tramo del camino encontré al del chaque, al que se preocupó de mi cuando me dio la vomitona y su reacción me subió la moral…Fantastic! Oh! Fantastic!...casi llegando a cortadores adelanto e intercambio unas palabras con Marañón, saludo a Basilio que está haciendo fotos sobre un depósito de agua, saco mi bocata de membrillo y queso y mi appletiser. Camino comiendo y cuando termino empiezo la bajada a la presa del Embudo pero con vistas a la últimaputaydurasubida antes de hacer cima y ver Mogán.

Me pierdo en mis pensamientos y subo a buen ritmo mientras voy dejando gente. La noche va cayendo y la oscuridad me coge después de la primera subida, como una barrita y aprieto para cazar a los frontales que tengo delante. En el fondo del segundo barranco y justo donde arranca la última subida encuentro a un italiano muy tocado sentado en el suelo, le ayudo y doy ánimos unos minutos, me voy y zasssss...los calambres me muerden los aductores, abductores, pollastores y que se yo...camino gritando y con lágrimas en los ojos por la última pendiente hasta que calientan otra vez y el dolor desaparece. A partir de ahí tengo claro que no puedo parar en ningún momento hasta llegar a meta e hidratarme bien.

El descenso a Mogán lo hago trotando y adelantando a mucha gente por el camino, me encuentro con Eolo que va muy muy cabreado y tocado, siento una pena enorme, un grande de las ultras y que lo esté pasando tan mal en estos primeros kilómetros, sigo trotando y pasando frontales. A doscientos metros de la bajada veo dos frontales más y noto en la oscuridad que uno de ellos lleva un palo de grandes dimensiones. Objetivo conseguido, tengo a Víctor delante, lo adelanto gritando ¡Sorpresa! Y seguimos juntos hasta la primera base de vida en Mogan.



1ª Base de Vida, Mogan, Km 52
Ducha, comida y a enfrentarnos a la oscuridad para llegar con la luz del día a La Aldea. Salimos del la base de vida juntos y listos para irnos, Victor decide despedirse de un amigo y al salir otra vez me comunica que este le ha dicho que se viene con él. Vuelve a entrar a la base de vida. Me entran las prisas y me cabrea la situación. Marian (mujer de Víctor) me mira y me dice “que te vayas”, me quedo dudando y me lo vuelve a repetir, ¡Que te vayas Jero!

Y me voy...

El camino a Veneguera por los 10km de asfalto se hace largo, voy a buen ritmo, detrás viene Víctor a un kilómetro y delante sé que tengo a varios frontales cerca. Pistas y más pistas de tierra, les grito a dos frontales que se han salido del trayecto para que retrocedan y vuelvan al camino. Ahora voy con dos Garmin, uno de muñeca que me avisa cuando salgo del recorrido y el de mano por el que consulto la cartografía y navego. 
Paso la zona peligrosa, acompañado de varios frontales, sin querer nos hemos agrupado hasta llegar a la playa de Tasarte, una vez allí iniciamos el ascenso por el barranco del mismo nombre dirección al pueblo y de allí a la degollada de Tasarte. 
Se van frontales y a su vez adelanto frontales y en una de las subidas alcanzo a David (Pio Pio Trail Team) y a Jesús María (otro grande de la vieja escuela y de las viejas glorias que siempre están por ahí terminando todos los retos) y sigo al ritmo de ellos.



2ª Base de Vida, La Aldea Km 96

Allí me esperan Marcos , Cris y Damián. Ducha, comida e irme rápido con Jesús y David para salir lo antes posible del infierno de Altavista. Pero no, no se sale tan fácil de allí. La subida es constante, dura y eterna. Cuando entras en el pinar todo se hace más cuesta arriba, parece que estás ahí pero nunca llegas. Apenas hablamos mientras nos enfrentamos al ascenso con la cabeza camino de Artenara, encontrando caminos en los últimos kilómetros donde apenas se ven senderos, comemos unos bollos milagrosos de la suegra de alguien que nos sientan de maravilla y por fin llegamos al pueblo.



3ªBase de vida, Artenara km 115

Ducha caliente en un baño muy lejano. Hamburguesa del Mc Donald cortesía de la pareja de David mientras Cris prepara la mochila para el siguiente asalto.
Intento dormir una hora, pero justo cuando mi mente se perdía entre mis sueños suena el móvil de alguien. Me levanto cabreado. Es ya de noche. 




Abandonamos Artenara para bajar a la presa de los Lugarejos. La bajada es horrible, apenas existen caminos y los que hay hasta al GPS les cuesta localizarlos. Tramo de navegación por el que nos equivocamos y salimos de ruta varias veces. 

Les comunico a mis dos compañeros que los abandono porque desde La Aldea tengo un problema estomacal y diarreico, cada vez que como algo a los 30 minutos me empiezan las molestias y tengo que evacuar. Pero no me hacen caso, y cada vez que paro ellos paran también. Al llegar al asfalto que va a la presa me adelanto hasta cruzar el muro y marcar el territorio. Comienza la subida a Tamadaba entre nieblas y tinieblas. Al iniciar la bajada de Tamadaba a Agaete la lluvia decide acompañarnos.

Kilómetro 138, David decide retirarse a lo grande y por arte de magia aparecen tres Paulaner. 



Después de comer Jesús y yo seguimos y nos metemos en la mierda de cabeza. La lluvia es intensa y sopla un viento muy fuerte, nos empuja de lado a lado como si estuvieramos en un barco. Lluvia, viento, niebla, la navegación se vuelve muy complicada, nos ponemos uno junto al otro, Jesús delante intentando adivinar senderos y yo detrás con la vista clavada en el GPS. Cruzamos tres playas y barranqueras horribles desde Agaete a Gáldar en las que el GPS te marcaba un camino que apenas se veía y que por si fuera poco era de callaos de playa. El grito y acoso de las pardelas es acojonante, están por todas partes y parece que las estamos molestando. La lluvia y el viento no paran de azotarnos, apenas vemos lo que hay delante.
Las ampollas empiezan a dejarse notar tras el sufrimiento de intentar salir de la barranquera y el remojón de la lluvia. Tras un duro y complicado camino conseguimos salir del agujero y emprender la dura y difícil ascensión a la montaña de Almagro Km 150. El puto tubo... negro...el puto tubo negro...la puta subida laaaarga y ventosa. Te comes la montaña de principio a fin, cada vez que parece que vas a llegar a la cima aparece otra para putearte.
Paradita en el punto geodésico y foto con las pelucas cambadas para recordar este momento. 



Descenso de cabras y metedura de pata. Nos adelantan finalizando la bajada a gran velocidad y me da la impresión de que el corredor tira hacia la carretera. Bajamos a la zona industrial y más adelante tenemos que escalar para volver al track. Pateo interminable hasta Guía.



4 º Base de Vida, Guía, Km 157

Desastre total, Jesús llega muy tocado de la rodilla, un esguince que viene aguantando desde principio de carrera por un mal movimiento y por si fuera poco, la lluvia nos ablandó los pies y se nos llenaron de ampollas. Uno de mis dedos del pié decidió convertirse en una uva molida. Me duelen las plantas de los pies como nunca me han dolido en la vida.




Subo a la ducha acompañado de Damián para que recoja mis despojos de los últimos kilómetros y al salir veo unas enormes camas sumidas en un silencio agónico que me gritaban que me acostara en todas ellas. Pero no, la obsesión de no saber que hay en la bajada a Casablanca me obliga a tomar otras desiciones. Bajo a comer y a que los sanitarios nos hagan unas curas. Allí está Marian que a venido a ver la llegada de Víctor hasta Guía. Aparece el  milagro del secador de pelo que trae un amigo de Jesús y seca sus zapatos. Marcos coge los míos y los seca en lo que me están curando los pies.

Le explico a Jesús el trabe que tengo con el camino que nos llevará al fondo del barranco de Azuaje. Es una barranquera vertical que cuando vivía en Buen Lugar veía desde la ventana de mi casa y estoy seguro que bajar por allí de noche será una tragedia como la de la noche anterior. A estas alturas de la 360 pensamos lo mismo. Hay que intentar llegar a Arucas de día, si hasta aquí nos hemos metido en mierdas de camino cualquiera sabe que nos podemos encontrar hasta allí.

Bajando a la costa nos encontramos con Jose y su perra Moka y nos acompañan un rato. 


Metemos la pata otra vez cuando bajamos a la costa y nos metemos en un camino de pescadores que nos hace desviarnos más de kilómetro y medio, así que a desandar el camino y volver al Track. Bajada muy bonita por la que nunca había pasado hasta San Felipe y a llanear hasta llegar a el Pagador donde comemos unos trozos de pizza calentita y a subir otra vez. 


Paradita en la subida para marcar el territorio, estoy echo un maestro en posar mi culo en cualquier piedra. Tal y como preveíamos la bajada al barranco es horrible pero la conseguimos pasar de día. Antes de la subida al campo de fútbol de Casablanca oigo una voz que me grita ánimos, Miro hacia arriba y veo la silueta de Marisol que nos acompaña con Damián hasta la presa. 



Al otro lado de la presa veo a mucha gente que empieza a gritar. Allí están Cris, Damián , Marcos, Mónica, Antonio, Delia, Paola, María, Margo y el fotógrafo amigo de mi hermano.





Dejamos atrás Cambalud, la Vistilla y cruzamos La Goleta hasta entrar en Arucas.



5ª Base de vida, Arucas, Km 180

Suena el teléfono de Jesús y es su mujer e hijos que le preguntan por teléfono por donde va, a la vez que salen dándole una sorpresa del Parque de las Flores. Entramos a la base de vida a comer ya que esta no tiene duchas. Acordamos dormir dos horas y reanudar la marcha. Damián y Cris preparan la mochila para la próxima salida en lo que yo duermo dos horas.





En el campo de fútbol de Arucas paramos para que Jesús se saque una púa del zapato y emprendemos la subida a Riquianez. De memoria y ligeritos, este camino me lo sé de memoria y da la casualidad que unas semanas atrás Víctor Luis y yo salimos desde Arucas por la noche y terminamos en Patalavaca. Llegando al asfalto de Los Castillos nos adelantan los primeros corredores de la Trans 128km. Allí encuentro a Carlos grabando y se sorprende al verme porque me comunica que le habían dicho que yo había abandonado. Joder, hay que ver como me motiva la gente que se acuerda de mi ¿Esto es sarcasmo o ironía? Da igual, ya lo consultaré con el diccionario.
Jesús y yo mantenemos una pequeño debate sobre una chica que iba muy bien posicionada entre los primeros, al final resultó que era un chico. El tramo de Osorio se nos hizo muy ameno con los corredores de 128km adelantándonos y animándonos. En el puente antes de subir al pico parada técnica para marcar el territorio, ya no necesito ni las piedras.

Y nos vamos caminito de Teror. Espectacular la entrada al avituallamiento de Teror con la calle llena de gente, Aquí comemos un queque de Overstim que Juan Carlos Ramos comparte con nosotros y tenemos una breve charla con Daniel. Jesús se dopa con un buche de cerveza de uno que estaba jarto de copas. Allí esta Cris esperando para vernos, un beso y un hasta después y continuamos camino de Santa Brígida. 
El camino se nos hace muy largo y cuesta arriba, los 10 kms más largos de mi vida, paramos y echamos dos micro sueños de cinco minutos por el camino y ya bajando hacia Santa Brígida vemos dos frontales detrás pero lejos. Por delante no vemos a nadie. Al pasar la iglesia y aparcada a un lado de la carretera  general está Cris que nos comunica que hace unos cinco minutos ha pasado la chica que teníamos detrás.

Tremendo rebote que nos cogimos porque no nos explicábamos en que parte del camino nos había adelantado, ya que cuando salimos de Arucas ella estaba llegando e iba a dormir. Sentados en una callejuela nos alcanzan Jhonatan y Fran y por fin le ponemos cara a los frontales que venían detrás. Nos explican que ellos llevaban viéndonos desde muchos kilómetros atrás y tampoco habían visto a nadie más delante de ellos ni delante de nosotros. Continuamos juntos en la subida que nos llevará a la siguiente base de vida con GPS en mano porque el camino se vuelve difícil. 
En un vuelta del camino me encuentro con la chica que va delante, está con el móvil en la oreja pidiéndole al que está al otro lado del teléfono que le diga donde está el camino porque se ha perdido. Al verme le dice al móvil que ya no hace falta que ya va con los chicos que han aparecido y a mi solo se me ocurre decirle “¿Y tú que haces aquí? la última vez que te vi en la base de vida me dijiste que ibas a dormir unas horas”. Y como es lógico se tomó mis palabras a mal y se sintió ofendida porque empezó a decir a quien estaba al otro lado de la línea que nosotros estábamos insinuando cosas que no habíamos insinuado. En resumen, se contradijo y no supo decirnos donde nos había adelantado y por si fuera poco le dijo a Jesús, que iba caminando delante de ella, ¿Tú eres Jerónimo? Porque a mi me dijeron que por la aplicación yo siempre tengo que ir detrás de ti. Y nada, el Jero detrás alucinando con las cosas que decía. Y resumiendo otra vez, pequeña parada con mala idea para que pase ella delante y pierde de nuevo el camino. 

La bajada a la base de vida fue otro de esos senderos para olvidar. A bajar como las cabras, vamos, que es una mala comparación porque las cabras saben por donde bajan y allí no había por donde bajar.



6º Base de Vida, Valsequillo, km 209.

...ñooos, Km 209, como suena eso cuando lo escribes. La mejor base de vida de todas. Me alegré mucho de ver a Chencho y a Miguel Valderas ya que hacía mucho tiempo que no los veía. Ducha, cambio de ropa, una buena comida y a curar las heridas de los pies destrozados.


Abandonamos los cuatro la base por la carretera y con rumbo a los Alfaques. A mitad de camino hacemos una parada técnica en un bar para beber unas cervezas. Empieza la subida a los Alfaques, una de mis subidas favoritas y uno de los paisajes más espectaculares. Esta subida era cita obligatoria cuando se hacía la Arretranco Race de Ismael, subida bestial que he tenido la suerte de disfrutar corriendo y haciendo de escoba en la carrera que organizaba el Arlequín de Ismael, un icono de las primeras Trans y un guanaja, como diría el amigo Gonzalo. A ver si coincidimos algún día condromalasio. Esa fue de las primeras palabras que aprendí en el foro de Gauthier y tú sabes por qué.

Me enralé en la subida y dejé atrás a mis tres acompañantes. Al alcanzar la cima paré a comer algo hasta que llegaron ellos y ya después continuamos juntos. En los Marteles habían muchos amigos y familia viendo la 360, parada rápida y a enfrentarnos a la piconera.




Al alcanzar la cima el track se perdió y otra vez a investigar caminos hasta volver al recorrido que nos llevaría a Santa Lucía. Por el camino Lobbo llamó a Jesús y nos recordó que esa era la bajada de una de las UTGC que hicimos hace muchos años. Y a partir de ahí me vinieron los recuerdos de las horas que pasé con Gonzalo por aquel camino eterno. Así que a pesar de no poder caminar bien por el dolor de las ampollas me dio por correr para quitarme ese infierno de camino y llegar a Santa Lucía. Al final el camino se hizo eterno como preveía y todos corrimos por otra bajada de piedras y piedras hasta llegar a la base de vida. Y justo antes de llegar otro reencuentro con gente que no ves en años. El amigo Antonio Lobbo. Allí estaba Cris mirándome con cara de túestaslocoquenopuedescontusampollas, beso para recuperar y a la ducha.



7ª Base de Vida, Santa Lucía, Km 230

Creo que aquí se me cayó alguna lágrima por el dolor de las ampollas. Que duro es no poder pisar el suelo. Jhonathan me decía que pisara fuerte para que se me fuera el dolor, pero aquello era insoportable.



Intenté desconectar en una silla hasta que todos estuviéramos preparados para salir.



Salida espectacular del último avituallamiento, foto de grupo y a por lo que queda.




Ruta turística por las calles de Santa Lucía y otra vez a meternos en la mierda. La bajada al barranco, como tantas otras, ho-rri-ble. El track nos estrellaba contra las paredes una y otra vez. Había que estar muy atento a la navegación. 
El cruce del fondo estaba basado en una película catastrofista, las cañas cortadas por acción de una onda espansiva, el arroyo corriendo y el aroma al mismo arroyo de aguas sucias en el ambiente. Otra vez a subir y las luces de Santa Lucía cada vez más lejos. 
En una subida larga empiezo a tener la sensación de que ese camino es el que sube a Fataga, y para sorpresa agradable al llegar a la cima veo las luces del pueblo.

Reagrupamiento y volvemos a empezar, les comento a mis compañeros ¿Ven aquel relieve de montaña en la oscuridad? Pues ese es el Roque Almeida y para hacer cima y empezar el descenso hasta la playa, casi tenemos que llegar hasta allí.

Si nunca has subido Amurga por Fataga te recomiendo que cuando lo hagas tengas mucha paciencia, poco vértigo y pocas prisas. No te desesperes porque detrás de una piedra siempre hay otra piedra, y cuando creas que no hay salida mira siempre adelante y verás un mojón a lo lejos (si lo haces de día, de noche probablemente te desesperes un poco y querrás esperar a que se haga de día) y si no ves un mojón a lo lejos y piensas que no hay salida mira hacia arriba. Sí, por esa pared vertical llegarás a la cima que ves arriba, y no, no irás en zigzag, subirás verticalmente porque no tienes otra salida.

La subida se hace esquivando tabaibas, piedras y retama, las piedras no las esquivas porque tendrás que joderte si vas lleno de ampollas y sientes como te ofrecen sus mejores filos para que las pises. 
Yo no podía caminar tan despacio y perdía el equilibrio por el dolor de pies. A lo lejos vimos dos frontales llegando a la parte final. ¿Quiénes serán, no había nadie que saliera de la base de vida con otro corredor? dijimos todos.
Saqué el móvil, abrí la aplicación. Allí virtualmente había un dorsal y físicamente habían dos personas subiendo la riscaera. Así que, a tomar por culo la pareja de delante y a concentrarnos en salir del infierno de camino.

Me apoyaba una y otra vez en los bastones, con la puntera, con el mango, con cualquier parte de ellos me apoyaba en las rocas hasta que alguien me dijo: ¡Jero guarda los putos bastones que me estás desquiciando! ¡Mira! Mira como estoy… y allí estábamos sentados viendo como sus pies temblaban. 
Así que intenté no usarlos pero no podía, tenía que usar los putos bastones o me desequilibraba. En resumen, Jesús se paró a grabar un video de la subida mientras los demás huíamos hacia arriba.



Llegué solo a la cima, cima…o sea, justo donde empiezas a bajar, con los ojos clavados en el GPS. Allí me senté a comer algo y vi como alguien se sentaba en una piedra que tenía enfrente. Miré hacia atrás, uno, dos, tres frontales… ¡Mierda! Ya me están visitando los amigos imaginarios. La noche va a ser muy larga.

Reagrupamiento, clavar la vista en el gps y a navegar. A partir de aquí el tramo fue de navegación total, con los ojos clavados en el mapa intentando seguir el camino, uno detrás de otro como un trenecito, parada, mirar track, palante, parada, mirar track, palante, parada mirar track, palante, parada, mirar track, palante…uuuyyyy que se me va la olla…

El continuo y constante zapateo de la 360. El silencio amplificado se imponía al lejano ruido del zapateo en la oscuridad. Muchas piernas zapateando en la negrura de mi cabeza, mucho ruido de interferencias en mi mente y mucha oscuridad hasta que al final llega la carta de ajuste y la desconexión. 

Oscuridad

Unas manos que se mueven arriba y abajo, unos bastones ¿Quién coño está manejando esos bastones? ¿De quienes son esas manos? ¿Y porqué sueño yo ahora con bastones? Parece que estoy en un videojuego manejando al protagonista ¿Esto está pasando de verdad? ¿Y si levanto las manos? ¡Mierda! Las manos y los bastones se levantan, soy yo el que está corriendo…

…El trenecito se para, el trenecito arranca, las luces paran, las luces arrancan, luces de frente a lo lejos, luces que vienen y que van…voces…son ellas, se han equivocado de camino…luces de ciudad, oscuridad, contornos de montaña, oscuridad, el trenecito arranca, el trenecito se para…

Una luz, un frontal, una voz que dice que nos va a acompañar…ustedes cambiaron el recorrido, yo he pasado por aquí muchas veces y no es así, baja un rato, sube un rato, baja un rato , sube un rato…Otra luz, otro frontal…

…una cara observando en la noche, alguien sentado en una piedra, la luz del trenecito, el constante y continuo zapateo de la 360…
Música que suena…se parece a mi móvil, es mi móvil…es Cris...¿Dónde estás?... Eh…No sales en la aplicación…Ah, vamos juntos ¿porqué no salgo yo?...no lo sé, por eso te llamo...Esto se me está haciendo eterno, baja, sube, vete pa la izquierda, vete pa la derecha, no sé donde estoy ¿Falta mucho?...Te envío una captura de pantalla…




Joder, que lejos estoy de la playa, pero si es de noche por qué la captura de pantalla sale de día…vuelve la oscuridad, el silencio y el zapateo de la 360…

La carrera terminó y estoy soñando. No voy a llegar a la meta porque esto es un sueño y estoy durmiendo. Seguro que me despierto acojonado porque no llego y estoy en la cama durmiendo. No voy a llegar, no voy a llegar, esto no es un sueño ¿O estoy en un sueño?…el trenecito está ahí, corre y engánchate otra vez, corre, corre…

…A la mierda con el trenecito... me despierto borracho de sueño, está amaneciendo, sigo aquí, me duele mucho la rodilla derecha, no lo soporto, pero tampoco puedo quejarme porque ya tenemos a uno con la rodilla maltrecha.

Es de día, se me ha ido la olla por completo y no distinguía lo real de los sueños. El trenecito se va, no puedo con mi rodilla, tengo que parar y asimilar lo que está pasando. Me siento en una piedra tras una curva del camino y el trenecito se va. Bebo agua, tengo la garganta muy seca y la lengua pastosa, que sensación más rara. trago casi medio litro de agua de un tirón. 

Zapateo, oigo zapateo que viene, aparecen dos chicas por detrás, una mirando el GPS y la otra con dorsal que la sigue, se sorprenden al verme, una dice hola y la otra me mira mal, a la mierda todo, vuelvo a cabecear. Sé que no debo hacerlo, así que me levanto y me enfrento en solitario a los kilómetros que quedan, se me están cerrando los ojos, cada vez más chiquititos…

Ahí están mis tres compañeros de fatigas esperando por mí. Los puedo ver por una rendija de mis ojos. Es increíble como late la 360, empecé con Víctor, me quedé solo por mi vomitona, lo alcancé y salí solo otra vez, caminé con David y Jesús muchas horas, nos comimos solos lo peor de lo peor y luego nos juntamos cuatro. Y ahí están esperando. Solo oía palabras cuando llegué a ellos, pero no recuerdo que decían hasta que Jesús dijo este momento lo voy a inmortalizar, caminas durmiendo.


Alguien comenta que acaban de pasar las chicas, primero una y más tarde otra…yo contesto que por mi lado pasaron juntas, una consultando el GPS y la otra justo detrás. Ahora ya sabemos quién era el frontal que no salía en la aplicación.

Les comento que se me a ido la olla y Jesús se descojona, dice que me pasé la noche hablando solo y que decía de llamar al teléfono de emergencias para que nos dijeran como salir de allí. Pues si que perdí la cabeza. Solo tengo recuerdos de vivir en sueños.


El final hasta la playa fue una locura. A correr como locos para pasar el punto de control. En el puente de las Burras me esperaban Damián y Cris. Me dijeron que mi baliza seguía apareciendo en la aplicación y que ya estaba todo hecho, la meta estaba más cerca.
Al entrar en la playa de las burras aparece un grupo de corredores entrenando y veo a mi amigo Sirwani que baja a la arena junto con Mendoza a felicitarme. Intercambiamos unas palabras y seguimos.





En Playa del Inglés aparece Marian muy emocionada porque yo iba a finalizar y me da un enorme abrazo. Me bebo las lágrimas y me siento mal porque al final no pude estar con Víctor. Marian me comunica que ya viene bajando de Amurga.



Continuamos camino de la meta y subimos a la avenida a echarnos unos cafés. La meta a 4 kilómetros y nosotros en una terraza. Tenemos de tiempo hasta las dos y el cierre de control que ya pasamos hace tiempo es a las nueve. Qué más da la hora a la que lleguemos el objetivo es llegar. Esto no lo habría imaginado nunca, que a menos de una hora está la meta y a las nueve de la mañana estuviera pensando que hasta las dos había tiempo de sobra para llegar. Que venga quien quiera por atrás y nos adelante porque nosotros vamos a finalizar y da igual la hora.



Abandonamos la terraza, caminamos por la playa con marea vacía y poco a poco nos vamos distanciando, como mismo empezamos el cuarteto, dos por delante, dos más atrás.

En Maspalomas aparece Gonzalo y los últimos metros son más amenos entre risas y anécdotas. En esta foto después de cruzar la meta alguien le dijo a Gonzalo que pusiera cara de desconsuelo y la foto no pudo salir mejor.



Al llegar a la avenida Jesús se queda con sus hijos para hacer una entrada en familia y yo corro hasta subir a la tarima de meta con los brazos abiertos y emocionado. Allí está Fer emocionado que me da la enhorabuena por terminar esta 360 tan dura.



Bajo de la tarima y me voy con Cris y Damián a comérmelos a besos porque han estado pendientes de nosotros desde el primer día que empezó la carrera, y de eso, ya han pasado cuatro días.

Al final me quedo con Gonzalo y Damián a esperar por Víctor, durmiéndome en el cesped, durmiendo de pie, pero a esperar para tener esta bonita foto del equipo de apoyo al completo. Porque a pesar de separarnos por el camino siempre estábamos informados de donde estaba el otro.




Seguir a una persona en la 360 lleva muchos kilómetros y falta de sueño. Seguir a dos es una auténtica odisea. Cris y Damián llegaban a las bases de vida, me preparaban la mochila en lo que yo me duchaba o dormía y siempre estaban pendiente de mi y Jesús; pero no se iban cuando yo seguía. Seguían allí hasta que Víctor llegaba y se iba. Así durante cuatro días.




¿Sabes qué Cris?...el año que viene voy a ir más….
…cosas de piraos, apenas he terminado y ya estoy pensando en el 2021.