Disimulaba mientras agonizaba que a él no le pasaba
nada
Y tú no veías sus ojos de dolor porque él se
mostraba ausente
Con la mirada perdida dentro del televisor y cavilando
en su interior
Quizás no sabía que iba a morir y si lo sabía no te
lo quería decir
Y todavía, por si fuera poco, se preocupaba por ti.
Tú saltabas como un gato asustado cada vez que lo
oías moverse
Él te apaciguaba con un gesto de la mano que decía
“no pasa nada”
Y miraba el reloj una y otra vez
Y tú le preguntabas que porqué lo miraba
Y él no contestaba, porque el tiempo se convirtió en
una obsesión
Ya que las horas no pasaban y el dolor le quemaba
Él era bueno de corazón y por no preocupar no
reconocía su dolor
Ese que le quemaba y a ti te destrozaba el corazón
Su agonía te arrancaba el dolor de lo más profundo
de la mente
Su dolor disimulado helaba la sangre y te partía el
corazón
Su cuerpo menguante resistía los ataques de una
enfermedad traicionera
Mientras tú morías un poquito cada día solo por
verlo sufrir
Y la sinceridad llegó con un “me quemo por dentro”
Mientras fantaseabas con que se echara un sueño y no
despertara
Para que no tuviera que pelear otro minuto más
consigo mismo
Solo para que
los suyos no se preocuparan
Y mientras él se moría en un sueño inducido
Tú morías cada día un poquito porque esta fue la
última lección que te dio:
Él es padre, tú eres hijo, y cada día de su vida el
muere un poco por su hijo
Tú eres padre y él es hijo y cada día de tu vida mueres
un poco por tu hijo
Es el ciclo de la vida, todos morimos día a día un
poquito.

Que todos morimos día a día un poquito, eso es seguro pero mas importante es vivir cada día como si fuera el último.
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