Lo desolló
vivo
solo por
lo que dijo
y no tuvo compasión
solo porque dijo amor
Devoró sus entrañas
sin gusto y con fruición
apartando el corazón
para hurgar en su interior
Esparció todos sus huesos
en un cruce de caminos
para que vieran el dolor
que llevaba en su interior
Con el cráneo hizo un cuenco
para eliminar el rastro
de lo que quedaba de amor
y más tarde lo trituró
El tiempo pasó despacio
y los miembros se pudrieron
recogió todos los huesos
y en una pira incineró
El humo subió muy alto
y dibujó advertencias
en un cielo grisáceo
pintado con angustia y dolor
Amontonó las cenizas
en tierra infértil y baldía
se agachó y las meó
y allí creció el árbol del rencor
El árbol de frutos malditos
con brotes de odio y rencor
del que luego se alimentó
para sentirse superior
saboreando un pasado
que nunca antes existió
A la sombra del árbol vivió
el otoño trajo tristeza
el invierno lágrimas
la primavera esperanzas
y el verano su transformación
miró al árbol de ramas siniestras
acarició el tronco marchito
y tomó una sabia decisión
que no fue otra
que salir de su interior
El árbol prendió entre gritos de
dolor
mientras ella leía en las llamas
lo que su otra vida le arrebató
y jamás le devolvió
se fue sin mirar atrás
ni en su pasado
ni en su interior
en busca de una nueva vida
en la que todo fuera mejor
y
mientras se alejaba
por el camino del futuro
el viento trajo consigo
las cenizas del árbol del rencor
Tiznaron su cara con odio
con sentimientos del pasado
con palabras que no eran de amor
y la ensuciaron de desilusión
Lloró desde su corazón vacío
y las lágrimas surcaron su rostro
y corrieron el rímel de cenizas
de angustia y desesperación
y fue ahí cuando tomó otra decisión
sabia, estúpida, dolorosa y egoísta
Se sumergió en su mundo interior
y no quiso saber nada del exterior
cerró su corazón baldado
cerró su mente inquieta
cerró su ego y se refugió en su yo
Y el mundo se volvió oscuro
vagó por caminos negros
por senderos sin color
por montañas de cordura
buscando en la negrura
como huir del amor
Y tras un recodo del camino
encontró confusión e incertidumbre
un murmullo de olas lentas
una brisa de aguas frías
Caminó por un sendero
estrecho y gastado
mientras la marea
acariciaba sus dedos
y encontró ante sí unas puertas
enormes, metálicas y frías
y sentado contra ellas
lo vio a él
La incertidumbre y confusión
desaparecieron
dejando paso a la interrogación
él estaba con la mirada perdida
perdida en el horizonte
ella se acercó con curiosidad
lo miró a los ojos
y se volvió a encontrar
sus ojos reflejaban como espejos
lo que ella misma sentía
miró a las puertas de hierro
lo miró a él y él parpadeó
se miraron en silencio
él parpadeó,
como si llevara una eternidad dormido
giró la cabeza y miró a las puertas
Cerradas
Miró al horizonte
un brillo de esperanza
se reflejó en sus ojos
ella se acercó y acarició la puerta
con las palmas de sus manos
Fría
Fría como su alma
fría como sus sueños
fría como su corazón
y fue ahí cuando lo comprendió
se sentó junto a él
espalda apoyada a la puerta
mirada perdida en el horizonte
y lloró
Por primera vez lloró
Loró con amargura
lloró con sentimientos de dolor
lloró como nunca había llorado
desde que oyó aquella palabra
Amor
y fue ahí cuando al fin comprendió
que estaba sola
sentada a las puertas del olvido.
Primera lectura. Sin respiración me he quedado; Creo que lo has hecho adrede, eso de evitar los puntos y las comas,porque la agonía y la desesperación fue subiendo conforme fui avanzando en la lectura. Rápido y sin mirar atrás, inquietante. Buscando quizá la soledad del texto. Genial esa primera vez.
ResponderEliminarLa segunda lectura. Más pendiente al contenido, me dirige al autismo ¿consciente? a un mundo, a un universo interno, muy complejo. Me descolocas siempre con tus textos porque quiero ir más allá aunque quizá sea algo simple y literal.
Me gusta que me descoloques. Ya sabes, me gusta buscarle los tres pies al gato. Sencillamente, genial.
Teri